La vida era como un itinerario trágico, pero programado, como momentos de alivio cómico intercalados entre crimen y crimen."

A razón de cinco casos por noche, Weegee embolsaba unos 100 dólares por semana. Una pequeña fortuna por aquellos años de depresión y pobreza.

Como buen egocéntrico, te encantaba relatar sus aventuras. En sus ratos libres, se acercaba al Sammy's Bar a contar anécdotas.

También te gustaba intercambiar experiencias con otros fotógrafos como Lisette Model, Lewis Hine o Berenice Abbott. Se reunían en la sede de la Photo League, una asociación de fotógrafos de izquierda. Allí mismo organizó su primera muestra en 1941, titulada Murder is my Business (El asesinato es mi negocio).

Poco después, editó Naked City -un libro que se vendía a cuatro dólares y agotó las seis primeras impresiones- donde recopilaba su oscuro punto de vista sobre Nueva York.

En 1946 abandonó los cuarteles, su viejo Chevy marrón y el fotoperiodismo, tentado por mí productor cinematográfico de Hollywood: hizo varios papeles secundarios interpretando a un taxista, un borracho, un mendigo o un fotógrafo.

En su tiempo libre,fotografiaba a las estrellas de cine y al tiempo publicó Naked Hollywood. Pero su destino no era el glamour.

Entonces regresó a Nueva York y se dedicó a exponer sus viejas imágenes de los años 30 y 40 y a revelar sus secretos fotográficos.

Murió en vísperas de la Navidad de 1968.

Poco antes de morir, al final de su autobiografía, Weegee resumió el significado de su trabajo: "A lo largo de mis safaris y tours de conferencias por el mundo, la gente quiere que les revele el secreto de mi éxito. Es muy simple, he sido siempre yo mismo. Por otra parte, he nacido con un fuerte complejo de inferioridad, lo qué me ha obligado a exigirme al máximo,
entregando mi vida y mi energía al trabajo. Lo mío no es hobby como para los vendedores de zapatos, barmen, plomeros, peluqueros, verduleros o pedicuros, para quienes la fotografía no es más que un buen hobby, Sus amigos se entusiasman con sus maravillosas fotos.

Si son tan buenas, por qué entonces no se dedican full time, como un verdadero trabajo, y hacen de su peluquería, plomería, etcétera, un hobby. Lo que sucede es que nadie quiere arriesgarse".

Las Técnicas de Weegee
Técnicamente, las fotografías de Weegee fueron, en su mayor parte, tomadas con flash. Sentía predilección por la iluminación
artificial, un golpe de luz que imprimía a sus trabajos una apariencia fría y dura, sus fotografías resultaban contundentes
porque el sentido de aquello que captaba se expandía con este tipo de utilización de la luz. Este efecto, buscado, era llamado por Weegee como "luz de Rembrandt”.

Sus encuadres y composiciones eran espontáneos. En el laboratorio recortaba elementos superficiales que le sobraban a la imagen que quería lograr. Tal brutalidad en el modo de trabajar estaba especialmente pensada para el destino que sus fotografías
tendrían, es decir, el ser reproducidas en diarios cuyos métodos de impresión carecían de la calidad necesaria para reproducir graduaciones tonales de grises.

Para fotografiar a las personalidades de la alta sociedad, utilizaba luz infrarroja. Se convertía en ladrón de imágenes porque sus modelos ignoraban que estaban siendo retratados.

Weegee utilizó el mismo, recurso para fotografiar a las parejas que se ocultaban en la oscuridad de las playas para hacer el amor: "Era después de medianoche y todo estaba de un negro azabache. Una de esas noches en que a la luna se le olvida salir...

Pero a los enamorados eso les gusta. Me quité los zapatos como para que no se les metiera la arena y me puse a caminar en calcetines por la playa, teniendo cuidado de no tropezar con alguna pareja, No habría querido molestarlos por nada en el mundo.

De vez en cuando escuchaba una risita nerviosa, o una risa feliz, así que apuntaba mi cámara Y tomaba una foto en la oscuridad usando luz invisible.

Todo estaba tan quieto... De vez en cuando la luz de un cerillo que prendía un cigarro. Hacer el amor es tan cansador...una clase feliz de cansancio... y un cigarro te permite reponerte y escuchar los latidos de tu amante...

Me acerqué más a la ribera y me detuve para descansar junto a la torre de los salvavidas. Creí oír un movimiento en la parte de arriba, así que apunté alto mi cámara y tomé una foto, pensando que era una pareja a la que le gustaba la exclusividad
Y hacer el amor cerca del cielo. Cuando la revelé, vi que la única ocupante de la torre era una muchacha que miraba soñadora hacia el Atlántico. ¿Qué hacía ella allí sola entre todos los amantes?".
galería