Del Caos al Orden
Por Marcelo Kleinman

El acto fotográfico implica una apropiación por parte del sujeto que mira. Esa apropiación, que se realiza en el señalamiento, devuelve a escena al portador de la acción. En esa razón dialéctica el sujeto no necesita de ningún conocimiento técnico ni teórico: actúa de una manera práctica. Es por eso que la posibilidad de una visión fotográfica es anterior a cualquier saber hacer. Pero una postura más comprometida con la acción de la mirada necesita de instrumentos que den sustento a aquello que el sujeto elabora cuando apunta, aún bajo el riesgo de que esa relación técnica/mirada pueda devenir en dominación técnica que subsuma a la mirada. Los instrumentos técnicos y metodológicos sólo sirven y tienen sentido en tanto sean la base para una elaboración eficaz de aquello que se señala.
Quien trata de hacer una fotografía "buena" (1), quien trata de mostrar algo que lo identifique a él mientras señala la cosa, lo que hace es buscar aquella imagen primigenia, irreductible a otra, que lo ubique a él, al fotógrafo, en el centro mismo de la mira. Cuando el fotógrafo obtura, toma algo exterior a sí y pone todo de sí, valiéndole en ello la vida: a la vez que toma, es tomado por la toma. Ver una fotografía no sólo es ver la cosa fotografiada (ello es, diríamos, anecdótico): es también ver al fotógrafo apuntando. La relación es mucho más que especular, es dialéctica, y no importa qué se esté fotografiando: sea esto una es-cena de violencia, o de pajaritos, o de un vaso y un huevo, ya se pertenezca al pictorialismo, ya al realismo, ya al documentalismo, ya al movimiento que se quiera. Pero, ¿es que existe un método analítico tal que nos lleve a saber qué pasa con lo que vemos? La pregunta no sólo es retórica, sino que a menudo se lo explica, en forma consciente o no, con mejores o peores resultados. Entiéndasenos: no hablamos de fórmulas; hablamos de análisis.
Tomemos como ejemplo a la vida cotidiana. Podemos pasar infinidad de veces por un mismo lugar, pero sólo en la enésima (2) nos detenemos a observar algo que nos sedujo y que provocó que por lo menos pensáramos o hiciéramos el gesto de abrir nuestro bolso y sacar la cámara. ËQué ha sucedido? El caos se transformó en orden; sin embargo, la transformación no fue mágica: fuimos nosotros, mediante una actitud racional, quienes los logramos.
¿Qué hicimos? Cuando vemos una escena, sea la que fuere, es probable que la primera impresión sea la de no entender muy bien cuál es la relación que las cosas guardan entre sí, qué es lo importante y qué es lo accesorios. Depende de lo que se esté realizando y la rapidez que se posea para entender y comprender, de una manera casi empática, el núcleo central del asunto. Esta primera lectura es indudablemente la más difícil. Luego el fotógrafo procede a tomar la fotografía de la manera que más le interese y lo represente.
¿Cómo lo hicimos? En una primera mirada lo concreto real aparece bajo una forma caó-tica. Mediante la abstracción se elaboran categorías para volver nuevamente a lo concreto, pero ahora ya habiendo descubierto las ligazones internas que hacen que ese concreto sea resultado de múltiples determinaciones. El movimiento consiste en ir de un concreto caótico a la abstracción de la escena, y de allí nuevamente a un concreto, pero ahora ordenado. Este último es el momento de la seducción, el momento en que la boca se llena de agua y en el que no se puede dejar de mirar. Seducción, sorpresa, enamoramiento, embelesa-miento, respiración contenida. Instantes después liberamos la tensión puesta en el dedo y respiramos aliviados.
Sería ciertamente paradógico y un contrasentido que catalogáramos una acción como pa-siva, pero ello sucede cuando el fotógrafo no está comprometido con el medio ni con lo que hace: es acción pasiva porque se busca sin orden, dando vueltas dentro del caos. En cam-bio, la acción es activa en tanto el fotógrafo intente convertirse realmente en el sujeto mien-tras trata de encontrar lo funcional. Tal no puede hacerse sin una permanente reflexión crítica acerca de los hechos, del medio que se utiliza, y de la propia obra.
Notas:

1) Es posible que una fotografía sea buena y que al mismo tiempo no nos guste?
2) O quizás en la primera, o quizás nunca.